Clara López, diálogos de creación

Hablar sobre la belleza siempre causa gran debate, y más hoy en día debido a que el concepto está en constante metamorfosis, pero esta ilustradora santanderina nos muestra una visión totalmente diferente. Su obsesión por el cuerpo femenino, y la forma tan especial y personal en que le trata en sus ilustraciones, nos muestra aquello que a ella le atrae, pero que a otra persona lo podría parecer grotesco. Ese pequeño espacio que se crea entre esos dos pensamientos, es donde a ella le gusta estar y donde habitan los personajes de sus ilustraciones.

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¡Hola, Clara! ¿Podrías introducirte un poco?

Me llamo Clara, nací en Santander, pero ahora vivo en Bilbao. Me licencié en Bellas Artes por la Universidad del País Vasco, y después me especialicé en dibujo e ilustración.

¿De qué forma nació tu interés por el arte y el dibujo?

La verdad es que no me acuerdo de cuando empecé a interesarme por el arte, creo que siempre lo he llevado dentro. Empecé a dibujar desde muy niña, motivada por mi madre que por aquel entonces pintaba. Pasaron los años y continué dibujando, aunque no me lo planteé como salida profesional hasta que perdí un poco el rumbo eligiendo estudios que no me interesaban demasiado, entonces me di cuenta de lo que realmente quería hacer.

¿Entonces, qué te motivó para lanzarte a hacer aquello que realmente te gustaba?

Quería estudiar pero no tenía muy claro el qué, me habían mareado mucho en el bachillerato y tuve que ahondar en mi misma y plantearme realmente qué era lo que me gustaba y cómo me veía dentro de 5 o 10 años. Cosa que hasta entonces no había hecho, ya que en ese sentido vivía al día, es decir, iba estudiando o cumpliendo mis obligaciones de adolescente para salir del paso sin mirar muy lejos porque me daba miedo y pereza a partes iguales. Después de un ejercicio introspectivo, enfoqué mi vida hacia el arte y me matriculé en Bellas Artes en la Universidad del País Vasco.

Conocemos a muchos ilustradores que viven Barcelona o Madrid, pero, ¿qué tal es ser ilustrador en Bilbao? ¿Qué crees que te aporta de diferente, cómo ilustradora, esta ciudad?

Llevo poco tiempo viviendo en Bilbao como para darte una respuesta rotunda. Estudié aquí en la universidad, pero luego me fui y estuve fuera durante 5 años hasta hace escasos 6 meses que he vuelto a instalarme. De momento estoy reencontrándome con la ciudad, porque aunque la conocía perfectamente de antes, es muy diferente vivirla como estudiante a vivirla en la situación en la que estoy ahora. Sí que he regresado con muchísimo más interés por conocer qué es lo que se hace, quién lo hace, crear redes… Y veo que aunque es una ciudad más pequeña que Madrid, o Barcelona, hay gente con muchas ganas de hacer cosas, pueden surgir oportunidades, proyectos interesantes. Claro que no hay tanta oferta como en las ciudades más grandes, pero por otro lado tampoco hay tanta competencia, y todavía hay terrenos que no están explorados o están empezando ahora a ser explorados, comparando con otras ciudades en las que parece que ya está todo hecho.

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Tus ilustraciones nos parecen muy visuales, a nivel de color son muy interesantes, ¡y eso nos encanta! ¿Que hay detrás de ellas, qué esconden todos esos aspectos formales?

Hay varios temas recurrentes en mis dibujos, me interesa plasmar un montón de historias a la vez, que cada personaje tenga su personalidad, su razón de ser, su motivo para hacer lo que está haciendo, que se puedan hacer diferentes lecturas. Tengo una pequeña obsesión con el cuerpo, (sobre todo el femenino), con la imperfección, la fealdad, o con la idea de belleza y el echo de que sea tan variable y tan subjetiva. Me fascina que lo que a mi me encanta a otro le parezca horrible, y viceversa. Me gusta, además, que mis dibujos no tengan un principio ni un fin, y no solo en el espacio, al dejar que se escapen de los márgenes del papel, si no en el tiempo, al mostrar a las figuras realizando acciones que no sabemos cuando empezaron, ni que vendrá después. No suelo explicar qué he querido transmitir en un dibujo, lo dejo ahí y para que cada persona le de su propio significado. Busco el equilibrio entre la claridad y la ambigüedad, si lo consigo, eso ya no lo sé.

En el dibujo ”Jungla, humedad, plantas y mujeres”, por ejemplo, podemos ver alguna pequeña referencia al sexo, o directamente en ”Vagina”, cuál es el objetivo, ¿romper tabúes? 

Como he comentado antes, mi trabajo gira en torno al cuerpo, en especial al de la mujer. La desnudez o el sexo son parte de él y creo que todavía existen bastante tabúes con estos temas, así que intento hablar sobre ello con naturalidad. Tampoco pretendo ser especialmente reivindicativa, al menos no de forma consciente. En un primer plano lo que me interesa es explorar esos temas, interpretarlos, a un nivel personal, sin esperar ningún tipo de respuesta. Aunque viendo el mundo en el que vivimos, tampoco pasa nada por molestar un poco a los que se puedan ofender por ver un dibujo de un pezón.

Las ilustraciones que hiciste para Lenny se diferencian mucho de tus otros trabajos, ¿nos podrías hablar de tu colaboración con la newsletter?

He colaborado varias veces con Lennyletter y la verdad es que la experiencia ha sido muy buena. Me han dejado libertad artística absoluta y nunca me dieron ninguna negativa en cuanto a la ilustración. Esta ha sido una buena ocasión para experimentar y evolucionar el estilo hacia lo que yo creía que encajaba más con el texto. Lo cierto es que se sale un poco de lo que habitualmente hago, pero no es algo que me importe para nada, ya que me sirvió de aprendizaje. No está mal salirse de los límites auto impuestos si eso va a hacer que el estilo evolucione. De hecho, crear un estilo personal y definido me parece muy complicado, ya no solo el crearlo si no estar a gusto con él, y esto es algo en lo que trabajo cada día.

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Has colaborado para varios fanzines: Pan de Molde, La Tourette, Piscolavo… ¿qué es lo que más te gusta de colaborar en ellos?

Me fascina el mundo del fanzine en general, creo que siempre ha sido un medio de expresión libre, en el que uno puede hacer lo que quiera y hablar sobre lo que le apetezca sin pasar por ningún filtro. Me gusta la libertad que te da hacer algo así. En este sector hay verdaderas joyas y la verdad es que para mi es un honor poder colaborar con ellos. Lo veo como una forma de apoyarse mutuamente. Por ejemplo, Pan de Molde, es un fanzine que editamos Aizpea, Liébana Goñi con la colaboración de un montón de ilustradores. Sin ellos el fanzine no sería viable, es genial que la  gente se anime a participar en estas cosas. Muchos de los fanzines en los que he colaborado los hacen amigos o gente a la que admiro y me encanta formar parte de sus proyectos.

En ”Bananas is my business” te inspiraste en la colección de la diseñadora barcelonesa Krizia Robustella, ¿la moda es algo que te interesa, o simplemente fue en aquella ocasión? 

Sí que me interesa aunque no es un tema que use habitualmente en mis dibujos, no al menos de momento. No descarto más adelante buscar inspiración en la moda, o fusionar moda y dibujo. Hay cosas muy interesantes, y en un futuro podría ser divertido hacer algo así. “Bananas is my business” surgió a raíz de un curso de ilustración que hice en Barcelona en el que un día nos llevaron al desfile de la 080 Barcelona Fashion y Krizia Robustella estaba ahí. Me pareció una colección divertida, un estilo poco habitual e hice esos dibujos inspirándome en la ropa y en los modelos.

¿Qué te traes entre manos? 

Voy a participar en una exposición colectiva en Sevilla y estoy preparando otra que será en noviembre aquí en Bilbao, ésta última junto con Aizpea Lasa Villa. A parte, trabajo en un par de encargos que verán la luz pronto, y también estoy haciendo nuevos fanzines. Un no parar, pero muy a gusto

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