IÑAKI MUR, vivir el personaje

Interpreta a Oliver en Merlí y a Pablo Mir en Centro Médico, además ha trabajado con directores como Alex de la Iglesia en Messi, Icíar Bollaín en El Olivo y también debutó en Polseres Vermelles. Ha ganado el premio a mejor actor por Pulsión Sangrienta en Clujshorts International Short Festival y mejor actor revelación por el mismo cortometraje en el FIDEC-Premios Claqueta. Hablamos con Iñaki Mur.

Bailas claqué, jazz, cantas… eres una persona multidisciplinar. ¿Hoy en día, crees que es un aspecto importante para dedicarse a la interpretación?

Me empezó a interesar el baile y el canto porque me divertía y me gustaba, nunca lo enfoqué como algo que me ayudaría a ganar puntos en alguna situación futura. Ahora me doy cuenta de lo que tengo (en este caso formación y experiencia en otras disciplinas) y aunque creo que es muy positivo y diferente, no creo que sea determinante para conseguir papeles, pero puede ayudar a conseguir según qué proyectos, eso sí.

¿Qué ventajas te ha aportado profesionalmente?

La verdad es que cuando hice la audición para el papel de Oliver Grau en Merlí, sabía que querían que el personaje bailara claqué, y eso lo jugué a mi favor en el casting.

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Como actor, ¿dónde crees que sucede la magia en el cine? 

El cine, a nivel de proceso, es un grandísimo y muy complejo engranaje. Mucha gente de diferentes equipos trabajan por un objetivo común: contar una historia que mueva al espectador. Creo que la magia existe desde que se escribe la primera palabra del guión, pasando por la preproducción, el rodaje, post-producción, montaje… hasta la última persona que compra un ticket para ir a ver la película al cine.

Como actor, sería egoísta quedarme solo con la fase en la que intervengo en una escena, cualquier persona con la que he trabajado en el sector siempre hará especial hincapié en ‘el equipo’. Es un viaje que es imposible realizar a solas y ahí reside su magia.

¿Y en el teatro?

El teatro es otra cosa. Así como en el cine debes delegar y aceptar que pones un pequeño granito de arena en el proceso, en el teatro es el actor quien sostiene la función. Es adrenalina pura y también muchísimo sacrificio y responsabilidad. Eres dueño de tus acciones y se establece un vínculo entre el intérprete y el público muy, muy especial.

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¿Qué sensaciones te invaden cuando estás actuando?

La mejor es olvidarme de que estoy actuando. Cuando terminas una escena y dices, “¡Ostras! ¿Dónde estoy? Lo he vivido al 100%, no me acuerdo de nada”. Esa mezcla de abstracción, emoción y concentración es increíble.

¿Qué sientes o piensas cuando te ves a ti mismo en la pantalla?, ¿eres muy crítico contigo mismo?

Extremadamente crítico. En general todos los actores lo somos, pero es algo que hay que trabajar. Viendo tu trabajo ves lo que haces bien y lo que no, tus puntos fuertes y tus puntos débiles. Es importante saber ser crítico con uno mismo pero sin llegar a ser destructivo.

La sensación de verme en la pantalla es extraña, hasta que no me veo un par de veces no empiezo a relajarme y a verlo de manera más objetiva.

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El ritmo de trabajo en televisión es bastante rápido, partiendo de este hecho ¿cómo te preparas los papeles en Merlí y Centro Médico?

En función del proyecto y del personaje la preparación varía. En el caso de Merlí hay mucha investigación y análisis del texto previa al rodaje, se prepara todo con mucho más tiempo.

En el caso de Centro Médico se trata de estudiar estudiar y estudiar. Una serie diaria te permite investigar en el rodaje (jamás antes, ya que no hay tiempo). Al principio asusta muchísimo, pero para un actor, hacer una serie diaria es un entrenamiento excepcional.

En cuanto a forma de actuar, ¿se puede hablar de referentes?

Por supuesto. Siempre he sido muy mitómano, me gusta mucho Ewan McGregor, Leonardo DiCaprio, Al Pacino, Dustin Hoffman…

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¿Qué tipo de personaje sería todo un sueño interpretar?

Me encantaría protagonizar el biopic de Chet Baker, un excelente cantante y trompetista de jazz. Tuvo una vida intensa y bastante atormentada.

¿Cuál te gustaría que fuese el siguiente paso en tu carrera?

Me gustaría poder seguir como hasta ahora, la verdad. No espero cumplir objetivos concretos, porque a fin de cuentas esto es un oficio y no una lotería. Todo ocurre cuando tiene que ocurrir y lo mágico de esta profesión es que la vida te puede cambiar mañana. Nunca hay que perder la ilusión, la paciencia y las ganas de trabajar.

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